Siempre la claridad viene del cielo
Como la piel de un fruto, suave
Es labranza del aire
Y el recuerdo de aquellos días permanece
Como todo en la vida, durante algún tiempo.
¡Mover el corazón todos los días
casi cien veces por minuto!
Y saber sentir
Como una nube en la luz.
Qué trasparencia ahí dentro
En tu historia, en tus versos.
No diré lo que sentí
Que me quedé no sabiendo
La primera vez que los leí
Sobre la porcelana de la tarde.
Haz lo que te pida el alma - me dijiste
Y hoy me pide salir, gritar, vivir
Pasear por las calles de Madrid,
Entrar, subir las escaleras y verte en ese estante
Y ver que las manos del mundo pueden acariciar
Nuevas páginas, nuevos versos.
En las pálidas tardes yerran nubes tranquilas en el azul
Y no dan sombra:
Son tus poemas los que devoran
El jardín extranjero.
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