jueves, 27 de septiembre de 2012

Hoy la oscuridad del cielo me acompaña en mi viaje, esta vez hora y veinte minutos hasta mi futuro. La lluvia tiñe las aceras y los sueños de quienes duermen se sienten por cada casa que observo desde la ventana. Aquí los pasajeros también han decidido que aun no es hora de lidiar con la realidad.
La mayoría duerme; reposan sus párpados
y sus pensamientos,
viajan en otro vagón lejos de todo lo circundante.

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