Abre la noche su historia
en la orilla que nos hablaba.
Como una brisa y su ceguera
inocente nadaste hacia la luna
entre el vapor de sus aguas.
Te supe llorando
en la oscuridad que lo absorbe todo:
tu vida
en la oscuridad que lo absorbe todo:
tu vida
y la mía.
Y al besar tu mirada sólo vi
que ese charco no fue un mar
y que ese rayo fue la luz
que robó tus pasos y me alejó de verte
de sonreírte y de soñarte
De tenerte.
Sólo queda una oración
y su eco.
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