viernes, 19 de octubre de 2012
Estoy en compañía del tiempo
frecuentando como antes la soledad.
Observo y es la luz en ti mi estro
a pesar de caer la ira en la noche
y abrazar por el olvido
las páginas de un recuerdo.
Observo y alcanzo a ver tu desconcierto
allá
mucho más lejos del océano y me pregunto
qué habrá sido del decir de los gusanos.
A Mireya
Siento tu luz abrazar la lluvia
Y tu inocencia ya perdida.
Escucho tus pupilas contar
cada estrella de ese techo
y siento con suavidad la dulce corriente
que emana del batir de tus alas.
Te siento ya en otra orilla
y tus pasos
en el contoneo de otros dados.
Y no es el ansia ni el azar,
es la belleza
de las nanas ya dormidas
de un encuentro con tus sueños
y de esas manos que olvidaron
el ábaco que te enseñó a sumar.
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