Entre grafías llega
la incandescencia del cielo
el perfume a tierra mojada
la sequedad de unos labios que pensaron
aliviar su sed en mi mano.
Señor no soy una fuente mas que de palabras
y si por mis venas fluye algo que sea el negro que las compone.
Caballero no soy una dama
mas aparentando amar esa cumbre que roza el cielo
prefiero beber el marrón de mi techo.
Niña deja de pensar mis latidos
deja de soñar el viento
no tortures mi alma con el barro
y huele estas páginas
saben a nosotros
saben a poesía.
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